Francisco: el Papa que predicó la solidaridad y vivió el mutualismo
El fallecimiento de Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, ha conmovido profundamente no solo al mundo católico, sino también a quienes integramos la economía social. Su legado trasciende el ámbito religioso: fue un ferviente defensor del cooperativismo y el mutualismo, a los que consideró pilares clave para construir un mundo más justo, humano y solidario.
Desde su llegada al papado en 2013, Francisco impulsó una visión transformadora de la economía, una “economía del bien común”, centrada en las personas y no en el lucro. En múltiples discursos y gestos concretos, valoró el rol de las mutuales y cooperativas como verdaderos agentes de cambio social, capaces de generar empleo, dignidad y cohesión comunitaria.
Su encíclica Laudato Si’, publicada en 2015, sintetiza su pensamiento: una mirada ética que integra el cuidado del planeta con el cuidado del otro. La noción de “casa común” dialoga con naturalidad con el espíritu mutualista, que promueve el desarrollo territorial sostenible, el trabajo digno y la solidaridad como forma de vida.
Francisco veía en estas organizaciones una “antropología distinta”: una visión del ser humano como ser relacional, que necesita de los otros para vivir con sentido. Por eso llamó a “globalizar la solidaridad”, convencido de que las cooperativas y mutuales no solo producen bienes, sino que construyen comunidad.
En sus palabras y acciones, el Papa Francisco representó los valores que día a día defendemos en nuestro movimiento: la democracia, el encuentro, el arraigo, el compromiso con los más vulnerables. Su testimonio es, para nosotros, una inspiración que seguirá viva.
📌 Este artículo está inspirado en el comunicado publicado por la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM), escrito por su presidente Alejandro Russo.