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Nuestra entidad abre sus puertas al público el 25 de septiembre de 1989, y ya sobre fin de ese año tiene que afrontar la primer crisis que quedó registrado en la historia nacional como el “plan Bonex”. No habían pasado cuatro meses de funcionamiento, y ya tuvimos que sobreponernos a un contexto desfavorable.

Todo nos costó mucho esfuerzo al principio, pero ese período fue de gran aprendizaje e invalorable experiencia, que sin duda nos sirvió para moderar nuestro accionar ante los nuevos desafíos que cotidianamente se van presentando.

Pero hay un hecho que generó un reconocimiento a nuestra labor, y partir del cual la mutual comienza a ser reconocida como una entidad que se afianza en su localidad como generadora de soluciones concretas a las necesidades de la gente. Y fue precisamente la presentación de un proyecto inmobiliario. En aquella ocasión se trató de la implementación de un servicio de vivienda mutual, que contaba de 24 planes a los que los asociados se podían adherir voluntariamente.

Por aquella época el nivel constructivo de Pilar no es como el de estos últimos tiempos, muy por el contrario, la construcción era escasa y nuestro plan permitió a muchos asociados llegar a tener su casa propia, que les hubiera resultado muy difícil de alcanzar, de no contar con esta herramienta.

Años después vino un segundo plan, y ya no solo se construyó en Pilar, sino que además pudimos inaugurar viviendas en otras localidades: Felicia, Sarmiento, Rafaela y hasta Sunchales.

Nos encontrábamos en pleno período de expansión, cuando nos pega fuerte como a todos, la crisis del año 2001. No solo no nos amilanamos, sino que además decidimos la apertura de la primer filial en la localidad de Felicia, en la primavera del año 2002.

La crisis nos trajo un profundo perjuicio económico, pero también representó una gran oportunidad, puesto que a pesar de las dificultades mantuvimos todas las prestaciones mutuales sin restricciones, hecho que los asociados valoraron muchísimo. Los años siguientes son de una evolución permanente en toda la operatoria mutual. Se agregan nuevos servicios, y nuestro padrón social comienza a incrementarse con residentes de otras localidades.

Decidimos entonces afianzar nuestra presencia en la región centro – oeste de la provincia de Santa Fe, hecho que se concretó primero con la apertura de una sede en la pequeña localidad de Susana, y más recientemente en la pujante ciudad de Rafaela, a fines del año 2010.

Cuando tomamos la decisión de acercarnos a nuestros numerosos asociados con que ya contábamos en Rafaela y la región, lo hicimos con la convicción que más tarde que temprano deberíamos tener una sede propia, puesto que a los costos que representa alquilar un local, debemos sumar la posibilidad latente de deambular con nuestros escritorios por distintos locales de la ciudad, lo que genera una gran incertidumbre y preocupación.

Nos ofrecen un inmueble de 750 metros cuadrados en excelente ubicación, sobre calle Colón al 500, a solo 5 cuadras donde funcionamos actualmente, y se concreta la compra. El Consejo de Administración de la Mutual ya había adquirido otros inmuebles para resguardar el valor de su patrimonio que tuvo un crecimiento importante en los últimos años, así que los tomamos como una inversión más.

A los pocos meses se nos presenta la firma Marco Inversiones y nos consulta sí éramos los titulares de dicho inmueble, que ellos habían adquirido la propiedad lindera, y sí nos interesaría sumarnos a su proyecto inmobiliario. Rápidamente nos pusimos de acuerdo, y luego de numerosas reuniones logramos consensuar el proyecto que presentamos recientemente.

Nosotros tuvimos una experiencia reciente de esta modalidad constructiva. En la ciudad de Santa Fe y con la inmobiliaria Guastavino e Imbert, se llevó adelante un proyecto similar, más pequeño, donde la Federación de Mutuales quedó en planta baja con su sede, y otras mutuales de la región invertimos en departamentos con esta modalidad: una entrega inicial y el saldo pagaderos en cuotas ajustables por índice de la Cámara Argentina de la Construcción. Resultó muy beneficiosa la inversión, lo que también ayudó a que nos disidiéramos a incorporarnos rápidamente a este proyecto “Altos de Pilar”.

Las inversión que se compromete hacer nuestra entidad, en buena parte ya fue cancelada con la incorporación al Fideicomiso del inmueble de calle Colón que la Mutual adquirió a principio del año 2012. El saldo será afrontado con la venta de otros activos fijos que dispone la mutual, y en una menor proporción con parte del producido por la prestación de los distintos servicios mutuales durante el período en que se ejecuta la obra.

Cuando en marzo de éste año nos llegó la planimetría, con detalles precisos, con los valores de cada una de los departamentos, sentíamos que estábamos cada vez más cerca de concretar un proyecto que se adelantó a nuestra expectativas iníciales. Quedaba aún la incertidumbre de sí nuestros asociados nos acompañarían en esta oportunidad como lo hicieron en tantas otras ocasiones.

Y una vez más fuimos gratamente sorprendidos, ya que rápidamente los asociados hicieron reservas de compras en un número mucho mayor al que habíamos estimado.

Poder haber concretado este emprendimiento que incluye la construcción de nuestra sede propia, siendo una entidad social que comenzó desde muy abajo, manteniendo siempre una política austera, y a tan solo algo más de dos años de radicarnos en la ciudad de Rafaela, nos llena de orgullo, y nos compromete a ser custodio de su desarrollo en las condiciones que la empresa ejecutora lo ha programado.

Vaya las últimas palabras para agradecer a todos los asociados de nuestra entidad, que son los verdaderos protagonistas, hacedores y beneficiarios de este trabajo social y solidario.